Demostración · parrilla
En Parrilla Los Tilos nadie mira la web a esa hora: Ramiro está cerrando la caja. Esto es lo que pasa cuando igual hay alguien que atiende.
Dos caminos, y son distintos: el botón de abajo a la derecha es una llamada de verdad. Si preferís escribir, tocá acá.
No es SIA: es un permiso de tu teléfono.
O más fácil: escribile. Contesta exactamente lo mismo y no necesita ningún permiso.
Qué es esto
horarios de reserva, y cada día tiene los suyos: viernes y sábado a la noche, solo dos.
de ficha. Las dictó el dueño hablando, en una charla de cuarenta minutos.
respuestas inventadas. Lo que no está en la ficha, no lo dice: lo pasa.
Sin francos, sin feriados y sin que nadie atienda el teléfono mientras sirve mesas.
00 / Las 23:41 de un viernes
No hay que tocar nada. Mirá cómo contesta, mirá cómo respeta los horarios del sábado, y mirá el celular de la derecha cuando la reserva se anota.
Todas éstas las contesta sola, con la ficha de la parrilla. Ninguna interrumpe a nadie en el salón.
01 / Probá con esto
Estas son las consultas que una parrilla recibe todos los días, casi siempre cuando no hay nadie para contestarlas.
“¿Tienen mesa para cuatro el sábado a las 21?” Fijate que no te dice que no: te ofrece los horarios que sí hay ese día y te cuenta por qué.
“Vamos con un nene de 3 y un perro chico, ¿se puede?” Dos reglas distintas en una pregunta. Mirá si contesta las dos.
“Somos 12 el viernes, ¿hay que dejar seña?” Los grupos grandes no se confirman por acá: mirá a quién se lo pasa.
“Soy celíaca, ¿qué puedo comer del libre?” Contesta con la lista de la ficha, y te avisa algo sin que se lo pidas.
“Do you have a table for two tonight?” · “Aceitam cartão?” Contesta en el idioma en que le escriben.
Ahora hacela quedar mal. Preguntale algo que no pueda saber: si hay estacionamiento cerca, cuánto tarda el delivery, si te hacen precio. Esto es lo único que importa de verdad: mirá qué hace cuando no sabe.
02 / Todo lo que sabe
Acá abajo está todo lo que Parrilla Los Tilos cobra, permite y prohíbe. Es lo único que SIA sabe. Preguntale cualquier cosa de esta lista y fijate si coincide — y preguntale algo que no esté, para ver qué hace cuando no sabe.
Esto no es un resumen: es la ficha completa, la misma que lee SIA. La dictó el dueño hablando, en una charla de cuarenta minutos.
03 / El reparto
Es la línea más importante de todo esto. Del lado izquierdo nadie deja de atender una mesa. Del derecho, siempre va una persona.
Nadie se entera hasta que mira el celular.
Siempre, sin excepción, aunque sepa la respuesta.
04 / Lo que preguntás vos
No puede. Contesta con la ficha de tu parrilla y nada más. Si le preguntan algo que no está cargado, no adivina: dice que no lo sabe, avisa que lo va a pasar, y te lo pasa. Probala vos: preguntale algo que una parrilla no puede saber y mirá qué hace.
No puede. Los horarios de cada día son una regla de la ficha, no una sugerencia: ofrece los que sí hay, cuenta por qué, y anota en el horario válido. Probalo: pedile mesa para el sábado a las 21 y mirá qué hace.
Te llega al celular como una tarjeta con tres botones: confirmar, no podemos, llamar. Tocás uno y SIA le contesta a la persona por vos. No abrís ningún sistema ni aprendés nada.
Los anota y te los pasa. Para diez o más, la reserva queda anotada y vos llamás para confirmar y coordinar la seña. SIA nunca afirma montos ni condiciones que no estén en la ficha.
La cargamos nosotros. Nos contás cómo funciona tu parrilla en una charla de unos cuarenta minutos, hablando, y de ahí sale la ficha. Cuando cambia algo nos avisás y lo cambiamos nosotros. Vos no tocás ningún panel.
Nada. Abren tu web desde el celular y hablan o escriben, como acabás de hacer vos. No hay app, no hay usuario, no hay contraseña.
Es tuyo. No se vende, no se comparte con otro negocio y no se usa para nada más. Y se pide lo mínimo: un nombre y un teléfono para la reserva.
05 / Con tu parrilla
Los horarios del sábado, el sector del pelotero, la seña de los grupos, el descorche. Eso es lo que hace que no parezca un formulario, y es lo único que te vamos a pedir.
Te llama una persona. La charla de armado dura unos cuarenta minutos, una sola vez. Después lo probás vos, con preguntas difíciles, hasta que conteste como contestarías vos.